Sofás y sillones

Pruebe antes de comprar y tome siempre las medidas.

La compra de sofás y sillones es una de las inversiones más importantes que puede hacer en su casa. En el salón es un mueble en el que descansamos, leemos, comemos y bebemos, entretenemos a la familia y a los amigos, vemos la televisión e, incluso, dormimos, así que tiene sentido que nos tomemos la molestia de invertir en uno que vaya a durar muchos años, ¿verdad?

Desde la toma de medidas hasta la elección de un buen armazón, estas son las cosas que debes tener en cuenta antes de comprar un nuevo sofá.

  1. Probar antes de comprar

¿Sabes cuando estás a la caza de un nuevo colchón y haces la vieja prueba del fondo? Pues la misma teoría se aplica a un sofá. El sofá medio tiene una profundidad de asiento de al menos 60 cm, lo que da mucho espacio para maniobrar si tienes las piernas largas, y te permite meterlas debajo si eres más bajo. 

Sin embargo, la profundidad del asiento varía, por lo que conviene probar diferentes estilos para asegurarse de que se obtiene un buen apoyo para la espalda. En cuanto a la altura del asiento, la mayoría de los diseños tienen una altura de entre 45 y 50 cm. 

No hay una altura correcta o incorrecta, así que, de nuevo, prueba antes de comprar para asegurarte de que se adapta a toda la familia.

  1. Invertir en un buen armazón

Gasta todo lo que puedas en un armazón de calidad: te servirá para pasar muchos años de descanso. Un armazón de madera maciza es una buena opción, pero desconfíe de los tableros de partículas o de la construcción metálica. Además, fíjate en la garantía antes de comprometerte: opta siempre por fabricantes que ofrezcan al menos 15 años de garantía.

  1. Comprueba los cojines

Recuerda que lo que hay en el interior de los sofás y sillones es tan importante como lo que hay en el exterior. Cuando se trata del respaldo y el asiento del sofá, los cojines de plumas son muy cómodos, pero necesitan rellenarse con regularidad, mientras que los rellenos de espuma o fibra pueden aplanarse y perder su forma con el tiempo. 

¿La solución perfecta? Se recomienda elegir una combinación de plumas y espuma, ya que «las plumas dan la sensación de estar aplastadas mientras que la espuma proporciona estructura». Los cojines del respaldo rellenos de plumas y los del asiento rellenos de espuma o fibra funcionan bien.

  1. Centrarse en el tejido

Tanto si te decantas por un color llamativo, un estampado o un tono neutro, la elección de la tela de la tapicería tendrá un gran impacto en la habitación, así que elige con cuidado para asegurarte de que encaja con tu esquema. 

Los materiales naturales pueden desvanecerse con la luz del sol, así que elige un tejido sintético si el sofá va a estar cerca de una ventana. Si tienes un perro o un gato, opta por un tejido que sea fácil de limpiar. En este caso, merece la pena investigar las fundas sueltas, ya que se pueden quitar para limpiarlas y algunas también son lavables.

  1. Medir

Sinceramente, no hay nada peor que comprar muebles que no encajan en tu casa (¿recuerdas la icónica escena del sofá «PIVOT» de Ross Geller en Friends?), así que antes de hacer nada, mide. Saca la cinta métrica y asegúrate de las dimensiones máximas del sofá que encajará y se adaptará a tu espacio.

Según Sarah Humphreys, de DFS, es importante tener en cuenta tanto la anchura (la medida del respaldo del sofá) como la profundidad (la medida desde el respaldo del sofá hasta la parte delantera). 

Presta atención a la profundidad del sofá si lo compras para una habitación más pequeña, ya que la profundidad del asiento no suele cambiar de los sofás y sillones más grandes a los más pequeños», dice. Y ten en cuenta la altura del sofá, sobre todo si tu habitación tiene radiadores o estanterías».